Barrionuevo le armó un acto a Milei, pero se fue antes de que llegara el economista para que no los vean juntos

Barrionuevo le armó un acto a Milei, pero se fue antes de que llegara el economista para que no los vean juntos

El sindicalista Luis Barrionuevo le armó un masivo acto para recaudar fondos a Javier Milei, pero a último momento decidió irse del lugar para no ser fotografiado junto al economista y que la postal no se asocie a “la casta”, una crítica que surgió desde la oposición tras el reciente acercamiento del gastronómico al libertario.

En un Parque Norte repleto y con el cubierto a 200.000 pesos, minutos anstes de las 20, el candidato de La Libertad Avanza se acercó a su atril como una estrella de Rock, eufórico y gritando mientras sonaba Vamos por la gloria , de La Beriso.

El candidato comenzó su discurso pidiendo una ovación para Emilio Ocampo, a quien confirmó ayer como presidente del Banco Central en su eventual gobierno. “La gente te va a recordar como el que terminó de asesinar la inflación”, enfatizó, dirigiéndose al economista.

Mientras tanto, en el canal de streaming de La Libertad Avanza habilitaba la posibilidad de realizar donaciones virtuales para la campaña de la agrupación.

Al grito de “la casta tiene miedo”, que Milei acompañó algunas veces, el economista advirtió que “estamos camino a una hiperinflación” y que “están todos los elementos dados para que tengamos la peor crisis de la historia”.

Alternando frases con tono mesurado con otras a las que imprimió su sello pasional, Milei habló de la necesidad de establecer un “programa económico a largo plazo”: “En un lapso de 35 a 45 años la Argentina podría alcanzar el nivel de vida de Estados Unidos”, sugirió a una audiencia enfervorizada.

“Estamos frente al primer caso de la historia que vamos a tener un presidente economista, ortodoxo hasta la médula, y al que venga a gastar le corto la mano”, advirtió el candidato.

Hubo espacio para chicanas y diatribas. Milei insistió con su promesa de dolarización, y le tiró una indirecta a Carlos Melconian, hipotético ministro de Economía si la presidente fuera Patricia Bullrich: “La dolarlización es factible, por más que algún flojito de papeles crea que ‘falta el tuco y los fideos’”, disparó. De inmediato, ajustó su mira contra el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Horacio Rosatti, quien esta semana advirtió que la eliminación del peso “no sería constitucional”. “Tendría que explicar por qué para él robar está bien”, le contestó Milei.

Con los motores a toda marcha, el libertario no defraudó a su público: dijo que iba a sacar a los políticos corruptos y del viejo esquema de una patada en el culo.

El único presidente que fue vitoreado por él y su tropa fue Carlos Menem, al que consideró una vez más “el mejor presidente de la historia”.

La ausencia de Barrionuevo en el acto que él había organizado generó absoluta confusión. En primer lugar porque pese a que los organizadores dijeron que no estaba anunciado, sí lo estaba. En su entorno dijeron que “él iba estar en el acto si era el martes, pero como se suspendió no pudo estar en Buenos Aires se tuvo que ir a Mar del Plata”. Pese al estricto hermetismo que imperaba en Parque Norte, algunos participantes reconocieron que la foto de Barrionnuevo Milei iba a lucir “demasiado casta”.

En parque Norte se vio a gremialistas de rangos bajos, y que lucía más como militancia que no respondía a la conducción nacional. Uno de los asistentes contó que Barrionuevo mandó gente de 52 seccionales del gremio de gastronomicos . Según se pudo reconstruir recorriendo el enorme salón, también había gente de la Uocra del gremio de los salvavidas, de camioneros, y de remiseros.

Una huella inconfundible delataba esa poco discreta presencia sindical: afuera del predio había decenas de micros esperando a los gremialistas que habían traído.

Por supuesto, también había muchos militantes de La Libertad Avanza, que eran los que más gritaban y a los que más felices se veía.

Tanta alegría tal vez les hizo olvidar que finalmente no se sirvió la cena que se había prometido, y por la cual se habían pagado las costosas tarjetas de colaboración. A esa altura de la noche, era lo de menos.