«Es un reflejo de la Cuba actual que allí no se puede exponer»

En la escuela de primaria, Rosniel Abril dibujó una casita para presentarla a un concurso. El resto de niños pintó una casa cuadrada, con el cielo azul y las nubes blancas; la de Abril era tridimensional, el cielo, blanco, y las nubes, azules. Recibió el primer premio y su madre se apresuró a surtirle de crayolas: «Este niño tiene un don». Años después se graduaría con título de oro en la Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro de La Habana y, sin embargo, no encontró a ningún galerista en Cuba que quisiera exponer sus obras. Las mismas que, desde el pasado 20 de septiembre y hasta el 6 de octubre, cuelgan en una sala de Madrid.

«La sensación en Cuba era pésima, no por temas económicos, en cuanto a mi arte. La obra está enfocada a la revolución. Algunas me las frenaban por ser un poco ‘contrarrevolucionarias’», cuenta Abril, de 26 años, en mitad de la exposición que aúna a varios expatriados cuya huida se ha convertido en el único camino para enseñar su arte. Una Marilyn Monroe diferente decora la puerta de la galería White Lab bajo unas letras fluorescentes: «Havana oculta». «Es una nueva imagen de Cuba, un reflejo de la Cuba actual, esa Cuba oculta separada que se puede exponer aquí y no allí», resume la esencia de la muestra, que incluye obras del artista Javier Guerra y textos de la novelista Wendy Guerra.

Una hilera de esa original Marilyn ocupa toda una pared de la galería. Son 16 rostros coloridos, inspirados en la icónica obra de Andy Warhol, con un guiño a la mujer cubana: los labios de la actriz sujetan un puro y el pelo está recogido en un «moño de trapo», los tradicionales tocados de las santeras. Esa Marilyn se llama Norma de Cuba, un personaje ficticio que recrea la vida de un icono si hubiera vivido en la isla caribeña, y fue el billete de salida de Abril. Un cazatalentos, José Luis Rupérez, se topó con ese rostro en un taller de La Habana. Quiso conocer inmediatamente al autor. Eso pasó en 2017, cuando Abril apenas cumplía la mayoría de edad, pero ha tenido que esperar seis años, pandemia mediante, para exponerla.


Los billetes de «curso ilegal» del artista cubano Javier Guerra


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«Mi cuarto era mi taller: la cama, mi asiento; el lienzo, un bastidor frente al ‘closet’, y la mesa para esculturas», recuerda el joven artista. Después de algunos intentos infructuosos por exponer fuera de su tierra -el Gobierno cubano le denegó una propuesta de Estados Unidos-, de correr delante de policías en las protestas masivas que sacudieron al país en 2021, Abril preparó cuidadosamente una nueva solicitud para volar a España que remitió al Ministerio de Cultura. «Tuve que inventarme toda una colección políticamente correcta de papeles bien justificados, destacando cosas que tenía en Cuba por las que iba a volver, como mi carrera a medias y un proyecto cultural en mi barrio», asegura. Una vez aterrizó en Madrid, pidió el asilo político. El proceso de sus dos hermanos y su sobrina también está encaminado; solo falta su madre.

Homenaje a las damas cubanas

Junto a los cuadros de Norma de Cuba hay más mujeres: las ‘Ladies’. En la misma línea que la Marilyn santera, el Equipo Abril (formado por Rupérez y el propio Abril) ha intervenido la figura de primeras damas del mundo para que habiten la piel de cubanas anónimas. Como Michelle Obama, que se transforma en la cantante habanera Michelle Reyes, o Peng Liyuan, la esposa de Xi Jinping, reconvertida en una experta en arte cubano descendiente de inmigrantes. Y Jacqueline Kennedy, Brigitte Macron, Carla Bruni… «Es un homenaje a la mujer cubana, porque el concepto de primera dama no existe: es el presidente, el dictador y punto», explica Abril, «Cuba no es un país machista, no entre la gente del pueblo, pero sí en la dictadura». Hasta la última década, el régimen no colocaba mujeres en altos cargos del Gobierno ni del Partido Comunista.

Además de la Marilyn de Abril está la Marilyn de Javier Guerra. El artista exiliado en Miami (Estados Unidos) pretende conmemorar los cien años de su nacimiento, que se cumplen en 2026, y la retrata con trazos de negro y rojo, bajo marcas comerciales tan famosas como Coca Cola o la revista Life. Guerra, que transita entre el ‘street art’ y el ‘pop art’ caribeño, también muestra sus originales billetes de «curso ilegal». La exposición la completa un retrato gigante de Van Gogh, reconstruido a base de las ‘selfies’ que se tomaron 2.000 personas en una réplica en tres dimensiones de ‘El dormitorio en Arlés’. Esa habitación del Equipo Abril, con una misión especial, la de recaudar fondos para salvar obras ucranianas de la guerra, también estará abierta al público durante unos días en White Lab.

Aunque esta puerta al arte cubano a 7.000 kilómetros de la isla clausura pronto, los planes de los artistas continúan. Madrid es una ciudad de libertad y oportunidades y el nuevo hogar de Abril. El joven domina varios estilos, pero el pop-art es su fuente de inspiración: «La vida necesita color», dice, con una sonrisa. Y Cuba, siempre Cuba.