la historia de los siete amigos de la infancia que para alentar a Los Pumas se ‘separaron’ de sus parejas

Cuando no hay límites para los deseos y posibilidad de concretarlos, las cosas suceden. Después de vivir el Mundial 2015 en Inglaterra y envalentonados por el cuarto puesto obtenido, cuatro amigos se propusieron repetir el ritual cada cuatro años. Sin embargo, para la siguiente cita en, Japón, el sueño quedó inconcluso.

Les quedó mirarlo por televisión y fantasear con la idea de que su ausencia influyó en el magro desempeño de Los Pumas. Ellos, en la cancha, festejaron el cuarto puesto y ahora detrás de la pantalla veían como el próximo vuelo de la Selección tenía por destino Ezeiza, sin salir de la fase de Grupos.

“Ahí mismo empezamos a planear este viaje” explica Juan Carlos Merino, que llegó como avanzada antes que el resto: un torneo de golf en España y el reencuentro con el grupo en Marsella para el primer partido ante Inglaterra. En los 15 días que separaron el juego del debut y el segundo compromiso en Saint Etienne, se hizo una escapada a Alemania con su pareja. La estadía “con los muchachos” para ver las tres finales siguientes necesitaba, al parecer, ese viajecito conyugal.

La aventura en conjunto, entonces, arrancó en Marsella. “Comenzamos desde el inicio, viéndolos contra Inglaterra y después paseamos un rato. Fuimos a Saint Etienne para el segundo partido, por su puesto en Nantes y y ahora, bueno, terminamos esta primera etapa”, dice con un dejo de nostalgia anticipada Miguel Paz, que no continuará más allá de los Cuartos de final.

Para este viaje son siete y por eso fue clave una camioneta con esa cantidad de plazas ¿Alquilada? “No, la compré para mi hijo que vive en España hace dos años, pero pensado justamente en este viaje”, explica Fabián Pintos, señalado por el grupo como el que más sabe de rugby y el único que tiene planificado, con tickets incluidos, ver todos los partidos hasta la final, “o por el tercero y cuarto puesto”.

Foto Emmanuel Fernández – CLARIN

La camioneta está tuneada para la ocasión. Una bandera enfunda el capón con la leyenda “Vamos Pumas” que se repite en dos imanes gigantes que se aferran a los laterales. Pero si son siete y todos llegaron en familia, las cuentas no dan ¿Donde viaja el resto? “No, no. Las mujeres ya viajan por su cuenta, están en Europa, pero nosotros estamos acá para ver el Mundial”, remarca, para que no se pierda de foco la idea fundacional, Mariano Casella. “Nos separamos para el mundial”, grita uno de ellos y el resto se ríe.

La “separación” tiene a los amigos en La Baule y a sus respectivas parejas en un crucero. “Obviamente hubo resistencia, algún precio hubo que pagar, como corresponde. Pero la gracia era venir con siete amigos y bueno, lo logramos y a esta altura de nuestras vidas, bien vale el precio”, analiza Pintos, con la seguridad de saber de lo que habla.

A La Baule, llegaron de casualidad, sin saber que era la ciudad de Los Pumas. “Vinimos buscando una casita para poder ver los dos partidos en Nantes. Hay tres más dando vuelta y viene mi hijo. La idea era buscar un lugar cómodo y terminó siendo que estamos el mismo en la misma ciudad que ellos y por vinimos a ver si podíamos ver el entrenamiento”, admite Casella.

Elijen creer

Si algo define al grupo, es su condición de hinchas. Y si algo tiene el fanático del deporte, es autoridad para analizar al par de un entrenador la marcha del equipo y analizar los posibles cambios.

“Empezamos mal. El primer partido arrancó muy mal… No es tanto que te ganen, porque también perdimos con los All Blacks en el primer partido en (en el Mundial de) Inglaterra, pero me dio toda la impresión de que en aquel momento la actitud era otra. Ahora, poco a poco, se ve que que hay posibilidades. Y la confianza de lo que pasó en el Mundial de fútbol, de que también perdimos el primer partido y terminamos ganando, empuja”, asume Merino.

“Están apareciendo algunos viejos que tenían que aparecer y con esa mezcla de viejos y jóvenes van a andar a andar muy bien”, pronostica Casella. Paz intercede con un dato que no le parece menor: el aliento que baja de las tribunas. “Se ve mucho apoyo en la cancha. De la verdad que se vio mucha gente en los tres partidos”, apunta.

¿Y cuál es el jugador preferido? “Nico Sánchez”, pronuncia la mayoría, pero con el timming de los que saben, Pintos aporta otro nombre. “Para mi, Tute Moroni. Es la garantía de la cabeza en la línea, sin duda. Si no está Tute, tenemos un problema. En el line, es muy importante la presencia de Guido (Petti): es un mega atleta y entonces es fundamental que esté en la cancha, se nota rápidamente”, aporta con detalles y confirma lo que dicen de él, que de los siete es quien más sabe del asunto.

El próximo Mundial será en Australia, otro viaje, otros números y una nueva posibilidad de concretar un “viajecito” entre amigos con Los Pumas como excusa. “Todavía no lo hablamos, falta mucho y es más lejos y complicado. Pero después de disfrutar este, lo pondremos en consideración”, cierra Casella y el resto asiente.