“Me voy a tomar una cerveza gigante”

“Sabemos que volaríamos” fue la frase más repetida por los jugadores del Real Madrid tras su brillantez y éxito triunfal ante el Olympiacos. En el primer partido de los blancos, perfectos, incisivos en el triple y dominadores en defensa, todos en el Uber Arena de Berlín, incluido el emotivo grado de El Pireo, pensaban que en la semifinal de la Euroliga entran los españoles y los Griegos. fue histórico. Todos menos los estudiantes de Chus Mateo, que parecían estar conscientes desde hace semanas de que la prueba ante el fuego rojo ni mucho menos de que es una peregrinación espiritual, una maratón más placentera. Quizás sea el motivo de tu Victoria.

El Madrid despertó, en el mejor sentido de la palabra, porque tras una jornada de alta tensión, su juego apaciguó las llamas, las heladas, convirtió una guerra de trincheras en un monólogo de buen baloncesto que parecía interminable. “Este equipo tiene fisicalidad y calidad. Sabemos que cambiaríamos pero estamos preparados”, asegura. Sergio Rodríguez que, como hace un año, la experiencia te ha permitido jugar más en los duelos y en el momento justo. Pasar por la espada musa y uno de los últimos partidos fue el momento único de conexión entre todos los presentes. Nadie tuvo tanto éxito en la diplomacia baloncestica entre Griegos, turcos y españoles como Canario.

La zona mixta del estadio alemán era un auténtico caos, donde los periodistas se reunían para divertirse con los héroes de la noche, los extranjeros más fascinados por los blancos y los dueños de los periodistas nacionales. La rutina es un diario, dicen. No oímos, por ejemplo, que un club de la talla de Madrid, actual campista y con su atractiva acción, se dirija solo hacia uno de sus pequeños aficionados en Berlín. Quizás no haga falta entenderlo.

Sorprendido, sin duda, vera Chus Mateo Abandona la postura cautelosa que te acompañó desde el momento en que cargaste el equipo en la abrupta salida de Laso hace unos años. Es lo que cabría esperar de quien celebró con tanto entusiasmo algunas de las canciones de sus hijas. Pero eso nada tiene que ver con que el técnico que apuesta por venir para una etapa de enfrentamientos, un parche, se haya convertido en el arte táctico y emocional de un grupo que debe tener un espacio infinito de títulos. No se nota ningún solo en las palabras, tampoco en el tono. Está verdaderamente orgulloso de quien tenía su equipo, y es un hombre que se fue a un Madrid muerto en Belgrado y con su trabajo con la vida.

“Hoy no hay tiempo para la final contra el Panathinaikos. Si eres sincero, ahora puedes celebrar y mañana ya me acostarás con el final. Ahora voy a ir por una birra gigante”, asegura la madrileña entre las cariñosas riesgos de los presentes, porque quién está a punto de recibir cariño. Nada se ha hecho, espera un monstruo galáctico en la final, el Panathinaikos, pero hasta que se lance el duelo decisivo, ‘Prost’, Chus.