‘Sex education’ en formato casero, ¿cómo explicarles a tus hijos que el sexo también es placer?

La educación sexual ha cambiado mucho en las últimas décadas, cuando los dos rombos en una película nos señalaban a los niños el camino a la cama. En su defecto, era la aparición de la primera escena subida de tono lo que nos mandaba definitivamente a dormir. Aunque haya pasado mucho tiempo, los padres que somos ahora no siempre aprobamos en pedagogía. El sexo y asuntos aledaños siguen constituyendo una conversación incómoda con nuestros hijos demasiadas veces. Según una encuesta realizada por la compañía de productos eróticos We-Vibe, más del 39% de los padres considera embarazoso hablar de masturbación o sexo con su prole.

Por eso, donde sí sacamos buenas notas es en circunloquios, metáforas e información sincopada. Un lugar que nos parece confortable, dentro de lo que cabe, nos lo proporciona afrontar ‘la’ conversación sobre sexo desde su función reproductiva. O bien empezamos con la clásica e ininteligible historia de la semilla y la plantita, o bien nos aferramos a los documentales de leones en la sabana africana.

El placer como tabú

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Pero, ¿cómo abordar que el sexo es también placer y diversión? Ese salto genera vértigo y sonrojo, y por eso algunos frenan la charla. Según esa misma encuesta, cuando los progenitores se lanzan, de lo que más hablan es de enfermedades de transmisión sexual, seguido del consentimiento, la intimidad con la pareja, la pornografía y, oh, el placer, asunto que abordan el 28% de los padres que abren el melón.

We-vibe y Lovehoney Group han lanzado una guía para padres, con la intención de echarles una mano y saber cómo pueden dosificar la información sobre sexo con sus hijos. Aunque hablar sobre su parte lúdica no está ceñido a un momento concreto, sí señalan que entre los 8 y los 12 años es un buen momento para explicarles que «el placer sexual es una parte normal y saludable de la vida adulta», ya sea solos o con pareja.

Un poco más tarde, entre los 16 y 18 años, inciden en la importancia de contrastar esa idea de placer con «la importancia de comprender los propios deseos y límites», para abordar sus experiencias con respeto y empatía hacia su compañero. Esto tiene el objetivo no solo de cuidar a su pareja, sino de hacerlo consigo mismos.

Cada cosa por su nombre

La doctora Míriam Al Adib Mendiri es, además de ginecóloga, autora de libros de divulgación. En ‘Hablemos de Adolescencia’ (Oberon, 2023) insiste en la necesidad de ofrecer a los niños y jóvenes una educación sexual de calidad como única vía para derribar falsos mitos y tabús. Y dice: «No se trata de incitar a los jóvenes a practicar sexo, tampoco es fomentar la promiscuidad o prácticas sexuales no acordes con su madurez», es decir, hablar a los chicos de placer de modo conveniente a su edad no significa adelantar sus experiencias.

Y redundando en los temas a los que recurrimos los padres, sostiene que la educación sexual no sólo debe centrarse en los peligros del sexo, sino que también debe abordar «el amor, los cuidados, el placer, el respeto al propio cuerpo, a la diversidad…».

Otra autora, Elena Crespi, explica en su libro ‘Habla con ellos de sexualidad’ (Lunwerg, 2019), que debemos ir más allá de la función reproductiva del sexo, para que nuestros hijos no se pierdan una parte importante de su sexualidad. Recomienda llamar a cada cosa por su nombre, sin utilizar diminutivos ni eufemismos cuando nos refiramos a los genitales. Así, conseguiremos «naturalizar esa zona de nuestro cuerpo y darle la misma importancia que a las demás, para que no tenga una connotación especial.

Al Adib, de hecho, recoge en su libro una ilustración explícita y completa de la vulva, con atención especial al clítoris, un órgano cuya única función es proporcionar placer. ¿Los padres hablamos sobre él o nos lo saltamos en el maremágnum de la uretra, la vagina y el ano agazapados tras el pudor y tras su pequeña parte exterior? Hablar con los hijos de este gran desconocido y de su morfología interna nos llevará a hablar de placer automáticamente.

Crespi matiza la necesidad de vincular responsabilidad y placer: «Por mucho que te divierta el sexo, si te contagian una enfermedad de transmisión sexual o se produce un embarazo no deseado, la diversión se acaba. El placer debe ir acompañado de decisiones responsables, para no arrepentirnos después.

Pautas para hablar del placer con los niños

Ana Lombardía, experta en bienestar sexual de We-Vibe, explica la utilidad de abordar el tema de modo transversal más que con una conversación concreta. «Se pueden ir mandando mensajes desde que son pequeños. Por ejemplo, si le doy un abrazo o un masaje antes de dormir, se puede meter la palabra ‘placer’ y relacionarla con lo que sucede cuando otra persona nos toca. Con 3 o 4 años podríamos decirlo».

Y conviene, dice, sobre los 10 años echar mano de escenas de películas y series de televisión: «Podemos aprovechar cuando aparece un beso y contar que es agradable e, incluso, mostrar agrado cuando nos besamos en pareja». Lombardía prefiere los mensajes en pequeñas cápsulas más que «la gran charla», sobre todo porque cuando los hijos son adolescentes, son ellos los que ya no quieren hablar con los padres. «De pequeños, los progenitores todavía son sus referentes y es buen momento», sostiene.

La naturalidad en la expresión debe ser la pauta general y, sobre todo, no ocultarnos al hablar de sexualidad: «Ellos van oyendo que alguien huele o besa muy bien y así pueden ir construyendo un discurso sano sobre la sexualidad». En esta tarea, otros referentes, como amigos o familiares con quienes nuestros hijos conecten, pueden sernos muy útiles.

«Y por supuesto, los libros. Hay multitud en el mercado. Podemos leerlos con ellos o si no, dejarlos por ahí, como al descuido. Seguro que los leerán», asegura la sexóloga.

Conversaciones con adolescentes

Netflix

El estreno de la cuarta temporada de ‘Sex education’, una exitosa serie de Netflix sobre el despertar sexual de los adolescentes, es una excusa perfecta para iniciar una conversación sobre sexualidad en general y placer en particular. «En estas edades es incómodo para ellos, pero podemos forzar un poco la situación y comentar las prácticas en una escena de sexo. Ellos parece que lo rechazan, pero lo escuchan. Para esto, y para otros muchos temas más, ‘Sex education’ supone una oportunidad maravillosa», sostiene.

Propone frases como «¡El sexo no es sólo lo que sale por la tele» o «¿Sólo penetración en esta escena, nadie le toca el clítoris a la chica?» como ejemplos de perlas que ir soltando con nuestros hijos. «Son comentarios al aire, pero los están escuchando», dice Lombardía.

Esta comunicación es clave para que ellos nos sientan cercanos y tengan la confianza necesaria para pedirnos ayuda o preguntarnos sus dudas sobre sexo. «Todo lo que no les expliquemos nosotros lo recibirán por otros lados y seguro que tienen menos información que nosotros», concluye Lombardía. No obstante, da un respiro: «No nos exijamos demasiado. Debemos delegar en otros, como familiares, profesores, libros, etc.».